Ida de los Octavos de Final de la Champions League

Olympique Lyonnais 1-0 Real Madrid

Llegados a este punto está permitido enfadarse. Mucho, si apetece. Ya no vale hablar de equipo en construcción ni reclamar paciencia, que todo llegará. Ya no es posible encontrar una excusa que no ofenda. El Madrid se ha complicado una eliminatoria amable y ha salido de Lyon con un resultado que se aceptaría en algún infierno conocido, pero no en casa del cuarto de la Liga francesa.

Nada hay irreparable. Sin embargo, sería bueno que la derrota hiciera temblar algunos cimientos. La complacencia mata. De hecho, lleva cinco temporadas matando. Y nada ha cambiado en ese sentido. Se extraen optimistas conclusiones en la Liga que no sirven para la Champions y según los mismos razonamientos felices se renueva a jugadores aun antes de conocer el vuelo del equipo en Europa. Perdura una inclinación enfermiza a negar cualquier mal síntoma.

Y algo no termina de funcionar. Tácticamente, y más allá de otras consideraciones vectoriales, el equipo no se benefi cia del talento de sus estrellas, y me refi ero especialmente a Cristiano, por citar a quien nadie discute. Nada hay planeado que le deje en ventaja, ningún movimiento está pensado para hacerle más cómoda la existencia. Al contrario, el entrenador somete a los jugadores a una tarea excesivamente industrial que les apaga los brillos. La prueba es que no hay un solo futbolista a su mejor nivel. Y son once. Demasiados biorritmos decaídos como para creer en las coincidencias.

FUENTE: AS.com